El fin del mundo

MIra,

aún recuerdo mi primer día de colegio en parvulitos, tenía 3 años y era la primera vez que me separaba de mi madre. 

En esa época en que las madres todavía podian decidir no trabajar y cuidar de sus hijos, ahora quieras o no tienes que ir igual… Pero bueno.

Dicen que las emociones que tienen una gran carga emocional para bien o para mal, se quedan grabadas para siempre.

Doy fe.

Porque han pasado más de 50 años de aquello y lo recuerdo como si fuera ayer.

La sensación que tuve fue de que no salía viva de aquella experiencia.

De que aquel día se acababa el mundo. O al menos mi mundo.

La sensación de miedo al abandono más grande que sentiría jamás.

Ví como la figura de mi madre desaparecía detrás de la puerta y rompí a llorar.

Poco importó que entendiera el idioma de mi profesora que además muchas luces no tenía, y paciencia, compasión y empatía mucho menos.

No me importó que nadie me dijese que no pasaba nada y que luego volverían a por mí.

Era pequeña y necesitaba un abrazo, no palabras o juegos con los otros niños.

No era el momento.

Necesitaba “mi momento”. 

Mi tiempo, que se parase el mundo un momento para entender qué estaba pasando, observar a mi alrededor y llegar a conclusiones de que todo estaba bien para mí. 

No para los demás, para mí.

A tu perro le pasa constantemente esto. Todos los días. 

Cada vez que sale a la calle y se encuentra con situaciones o cosas nuevas que tiene que entender, asimilar y decidir si es bueno, malo o regular para él. 

No para ti.Para él.

No le sirve de nada que tú le digas “que no pasa nada”. 

Para él si pasa, pasa todo.

En su cabeza, en su corazón y en su vida.

Hoy Aisha una de las perras que convive conmigo ha ido a la peluquería por segunda vez en su vida, y tiene 10 años. 

Lo evito todo lo que puedo, la baño en casa, porque sé, absolutamente, que para ella ir a un lugar desconocido con ruidos de secador, donde le  tocan las patas, la mojan y le tiran del pelo, es una putada como una casa.

Da igual lo que te diga la peluquera, aunque lo lleves cada semana y esté acostumbrado. Es una putada. A ningún perro le gusta. Y el que te diga que sí, o te está vendiendo su servicio, o no tiene ojos en la cara.

En el caso de Aisha lo que más miedo le da, lo sé, es verme marchar sin ella, así que me quedo acompañándola en su momento. 

El más importante para ella. 

El del fin del mundo en ese momento.

¿Y por qué te cuento esto?

Pues porque lo mismo le pasa a tu perro cuando te vas de vacaciones y lo dejas en un lugar desconocido aunque tú le digas que “no pasa nada”.

Por eso necesito contarte que él necesita “su momento” que le acompañe una persona y se quede con él el tiempo que necesite. 

Sobre todo por las noches que es cuando más miedo da quedarse solo del todo.

Por eso, he creado un modelo nuevo de residencia en donde aceptaremos SOLO 5 PERROS, que sepan relacionarse bien.

¿Que haremos diferente?

Pues darles su momento, todo el que necesiten.

Acompañarles, jugar con ellos, mimarlos y sobre todo, dormiremos con ellos para que en ningún momento tengan la sensación que tuve yo de abandono hasta que vuelvas a buscarlo.

Además de crear un ambiente cálido y acogedor para ellos, con musicoterapia, aromaterapia y flores de bach si lo necesitan por la noche para que estén relajados, se sientan acompañados, queridos y que importan, y mucho.

Que son escuchados y que cuentan. Que no son maletas que se aparcan hasta que volvamos a por ellos.

Los que sean más movidos o no sepan relacionarse sin liarla, podemos ofrecerles otra solución que es los canguros en tu casa. Esto ya te lo explicaré si quieres.

Para solicitar una prueba y ver si pueden venir con nosotros,

AQUÍ.

info@chamaneducacioncanina